Pertenencia/impregnación

Es increíble ver y sentir como, desde que somos pequeños, nos sentimos identificados por ciertas cosas sin ningún criterio aparente. Colores, equipos, frutas favoritas, artistas, políticos, deportistas, marcas… E incluso ciudades o países que queremos visitar y todavía no sabemos por qué. No hay un motivo real, lógico y fuerte que nos llama demasiado con el fin de viajar allí, simplemente queremos ir y estar, pero ¿cuál es la razón que subyace? ¿Por qué sentimos odio o simpatía infundada? ¿Quizás porque desde pequeño nos gusta la bandera? ¿Fiesta típica? ¿El gentilicio o la historia pasada del lugar? ¿Algún producto suyo? ¿Algún líder con el que nos sentimos identificados? ¿Pasar una noche de fiesta? O alguna ciudad en especial en la que crees que te lo vas a pasar genial, algún monumento que te gustaría ver, playa en la que te quieres bañar, calle en la que quieres estar, parque en el que quieres pasear, ambiente que quieres respirar, noche que quieres vivir o paisaje que ansías disfrutar.

A veces vas a otros sitios que te sorprenden gratamente, pero siempre sigues deseando ir allí, a ese lugar real que tenemos todos, una ciudad, un pueblo por el que nos creemos predestinados. A veces conseguir el premio es desolador, decepcionante, amargo, decepcionantemente amargo, amargamente decepcionante, deprimente y hasta desesperante. Otras veces pasa sin más y en otras ocasiones acabas enamorado por algo que latía dentro de ti y que sólo tú podías explicar, esa razón subyacente que termina por decirte que sabías la verdad desde un principio, que estaba en ti y que de algún otro modo pertenecías a ese sitio, lo sabías desde hacía mucho tiempo y lo has descubierto. Lo has vivido, lo has conseguido, y eso no te va a abandonar jamás, victoria, derrota o empate. Lo llevas dentro.

Por eso mi cerebro me dice que muchas veces somos lo que vivimos, somos lo que comemos, somos mucho de donde venimos pero también somos un poco a donde fuimos. Es el motivo de que posteriormente, cuando escuchemos una noticia o algún hecho en ese lugar, ponemos la antena y automáticamente nos vienen vivencias y recuerdos: queridos o amargos. Estuvimos allí, de ese momento, de como estábamos, de lo que sentíamos. Por eso, esos lugares, también serán siempre nuestros.

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5 comentarios to “Pertenencia/impregnación”

  1. MI NOMBRE ES ALMA Says:

    Y somos lo que algún día seremos, aquello en lo que nos convertiremos.

    Saludos

    Gracias por pasarte por mi casa y como regalo de bienvenida un poema de Carlos Marzal en mi voz:
    pluscuamperfecto de futuro

  2. Dana Andrews Says:

    Llevo toda la vida queriendo visitar Irlanda…y todavía no sé porqué esa tierra me llama…no tengo familia ni antepasados por ahí…

  3. raúl Says:

    Estoy bastanre de acuerdo con tu exposición.
    Gracias por tu visita y tus palabras.

  4. 39escalones Says:

    El mecanismo de los afectos sigue siendo para mí insondable y sorpendente. Podemos pasar toda una vida en lugares o junto a personas que a la larga descubrimos nos son indiferentes y de repente, sin pensarlo, contarle nuestra vida a un recién descubierto en el que vemos algo nuestro o pensar que un lugar al que acabamos de llegar o sobre el que leemos tiene algo de nosotros o nosotros de él. Y qué suerte que el misterio perdure.

    Ah, Dana, pásate por el blog Innisfree si no lo has hecho ya.

  5. braichy Says:

    coincido plenamente, muchas veces ignoramos piezas maestras de nuestro puzzle vital.

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